Qué es la buRRocracia

29.12.2018

La buRRocracia es esa cadena sin fin que asfixia a los ciudadanos cuando intentan sacar adelante cualquier proyecto. Y es que la forma de trabajar de la Administración Pública es y debe ser garantista, pero sin que ello conlleve una parálisis por deformación de procedimientos mal implantados. La idea de que lo público no es de nadie, en vez de es de todos, ha calado demasiado profundamente en muchos de los que deberían ser servidores públicos. 

¿Cuántas veces no te ha pasado que has ido a arreglar algún asunto a tu Ayuntamiento o a Hacienda y te han mareado de mesa en mesa? O peor...de edificio en edificio... O te han hecho presentar tres veces ¡el mismo papel! Te sientes como un animalito perdido rodeado de seres fríos que te tratan sin compasión, ¿no? Bueno, vamos a empezar rebajando tensiones. Ya hemos dicho que el sistema no funciona y que no tiene sentido alguno que los ciudadanos que pagan impuestos vivan angustiados cada vez que topan con asuntos de la Administración. Ahora vamos a reforzar ese enfoque recordando que tú también tienes tu pequeña situación de poder, aunque no seas consciente de ella.

A mí, que mis hijos no conozcan sus derechos, me parece preocupante. Y, lo peor, es que no veo que le quite el sueño a los que hacen los programas educativos de los colegios.

Yo acabé el Bachillerato "de letras" con unas notas magníficas sabiendo en qué punto se iban a encontrar dos trenes que salían a distinta velocidad de ciudades diferentes. Pero no tenía ni idea de cómo funcionaba el aparato burocrático que gobierna nuestras vidas. No soy partidaria de la paranoia ni del conspiracionismo, prefiero una feliz ingenuidad, pero creo que a los que manejan los hilos les resulta comodísimo que los ciudadanos entren en pánico cada vez que se tienen que enfrentar a ellos porque no tienen la menor idea del poder que alcanzarían conociendo mejor las leyes que les amparan. Saber nos hace libres. Esa frase no es mía y es una gran verdad.


...creo que a los que manejan los hilos les resulta comodísimo que los ciudadanos entren en pánico cada vez que se tienen que enfrentar a ellos porque no tienen la menor idea del poder que alcanzarían conociendo mejor las leyes que les amparan. Saber nos hace libres. Esa frase no es mía y es una gran verdad.


Por eso voy a contarte que cualquier persona, de cualquier parte del territorio español, tiene este derecho en sus relaciones con cualquier Administración pública, sea estatal, autonómica o local (te recuerdo que dentro de lo local entran Ayuntamientos y Diputaciones -o Cabildos, si estás en las islas -). 

Tienes derecho a que no te mareen pidiéndote cosas. Como lo lees: no tienes que presentar datos y documentos no exigidos por las normas que se aplican a tu asunto (es decir, aquellos que no salen de ningún sitio más que de la costumbre del funcionario que te atiende, pero si le preguntas "¿por qué?" es incapaz de enseñarte el artículo de la norma que lo diga). No vale que te digan "es que aquí pedimos eso". Tampoco tienes que presentar los que ya se encuentran en poder de las Administraciones Públicas (es decir, datos que ya has dado antes) o que hayan sido elaborados por la propia Administración que ahora te los pide (esto es de Perogrullo). 

Cambiar esto va a costar mucho, por eso este tiene que ser un proyecto colectivo. Necesitamos personas pacientes que se nieguen a entregar cosas que no haga falta entregar. Hay que protestar, ser valientes y plantar cara, desde el respeto, pero con firmeza.


También puedes conocer, en cualquier momento, el estado de la tramitación de los procedimientos en los que tengas la condición de interesado (hablando claro, derecho a saber cómo anda cualquier cosa que estén haciendo que tenga que ver contigo por una razón u otra). También tienes derecho a consultar y a obtener copia de los documentos contenidos en esos procedimientos.
Además, tienes derecho a conocer el nombre de las autoridades y al personal al servicio de las Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se tramiten los procedimientos para poder exigir responsabilidad llegado el caso. Pide responsabilidad cuando algún funcionario no cumpla con tus derechos (ojo, tus derechos, no tus expectativas o deseos, que a veces se confunden). No mires a otro lado ni temas represalias. 


Te aseguro que la gran mayoría de empleados públicos son gente trabajadora y honesta con ganas de proteger el interés común. Si das con un garbanzo negro, ayúdanos a librarnos de él. 

Esa persona es un lastre del sistema. Protegerlo no ayuda a la función pública y sólo agrava la brecha del rechazo que tenemos que arreglar.  Porque una cadena es tan frágil como lo es el más frágil de sus eslabones, por muy robustos que sean los demás. De modo que si en un procedimiento de la Administración con la que te estás relacionando participan, por ejemplo, cinco personas, basta que una de ellas (la quinta parte) sea lastre, para que todo esté ralentizado, estancado en una mesa, y tengas que andar preguntando por tu expediente sin tener noticias de él.

Todo esto que te cuento, probablemente, ya lo decía tu sentido común. Pero al ser receptores de conductas que no reflejan la existencia de nuestros derechos, llegamos a creernos que ni los tenemos, ni los merecemos. Así que tienes saber que tienes derecho a conocer cómo se llama el lastre, poner una queja, ser asistido y negarte a llevar documentos que ya hayas entregado previamente. Y esto ya, que no se nos olvide nunca.


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