Escalando cumbres

09.07.2021

Oposita, que algo queda... 

La idea de escribir el libro de la "burrocracia" surgió tras un proceso de selección de personal del que formé parte el año pasado. La falta de cultura general administrativa que observé me hizo tomar conciencia sobre la necesidad de empezar a cambiar clichés. Tengo la suerte de trabajar codo a codo con grandes profesionales. Pero al proceso de selección de personal se presentaron personas que creían que podían atender a contribuyentes sin tener la menor idea de impuestos porque tenían experiencia en Zara como asistentes de tienda doblando pantalones. Experiencia de atender al público, decían. ¿Cómo es posible que entendamos que para operar haya que ser médico cirujano, pero para gestionar, por ejemplo, cincuenta millones de euros de dinero público y dar respuestas a los ciudadanos que los pagan no haga falta una capacitación profesional específica? Pues es posible desde la ignorancia de la importancia de la Función Pública. Porque algunos personajillos y sus chorizadas hacen que en el imaginario colectivo cale la idea del enchufismo, la falta de ética, de formación y de profesionalidad. Un médico de un Hospital Público es un empleado público. Yo también lo soy, y no por eso estoy cualificada para operar a corazón abierto. Ni para perseguir delincuentes con una pistola. Ni un médico un biólogo, por muy cualificados que estén, pueden, sin más formación que la les dio esos títulos, ponerse a gestionar padrones con cientos de miles de recibos de impuestos. Es-pe-cia- li-za-ción.

¿Tú eres una persona con ganas de servir a lo público? ¿Crees que puedes ayudar a construir un país mejor? Pues haz por entrar, porque al otro lado te estamos esperando.

Consejos prácticos para opositores

  • Elige una oposición para un puesto que te conmueva. Que te mueva por dentro. Que te provoque emociones. Que saque lo mejor de ti. Si solo quieres mamar de la teta del Estado para ser otro Laureano, por favor abstente.
  • Cuando tengas claro a qué quieres opositar, hazte un plan. No se te ocurra empezar a estudiar sin planificación.
  • Un plazo de tiempo razonable estudiando para un puesto de A1 ronda los tres años. Se puede hacer en dos, no pases nunca de cinco. Hay que saber renunciar a tiempo, no pierdas tu vida ni la cabeza.
  • Busca apoyos afectivos. Esto es una carrera de fondo y necesitarás avituallamiento. La figura del opositor consorte es fundamental. Si no aporta, que aparte. O no oposites. De lo contrario acabaréis mal y encima habrás perdido el tiempo.
  • Toda oposición se gana (no falla) por la regla del 60/20/20.
  • Un 60% de la nota es lo que te sepas. Estudia para el 10 porque supondrá un 6 en el total. A partir de ahí, calcula lo que supone dejarte medio temario sin mirar. El resto de la nota es azar y se le combate así:
  • Un 20% es tu forma física. Tienes que llegar al examen en excelentes condiciones físicas. Durante la preparación debes cuidar tu alimentación al máximo, comer equilibrado, prescindir de azúcares, no fumar porque resta oxígeno en sangre. Dormir entre seis y siete horas diarias mínimo (intenta subir a 8 horas la semana de antes del examen) y hacer ejercicio cardiovascular tres veces por semana. No te empeñes en decir que no tienes tiempo para hacerlo. Te repito que esto es el 20% de tu nota.
  • El otro 20% es tu estado mental. Acostúmbrate a hacer mindfulness o cualquier técnica de relajación y control mental antes de ponerte a estudiar y antes de dormir. Tienes cientos de video tutoriales en youtube.

Evita peleas y conflictos, recuerda a tu entorno la importancia de mantener tu equilibrio interior. Si el entorno no acompaña, intenta quitarte de en medio, pídele la casa de vacaciones a algún amigo, no vayas a trabajar si opositas mientras trabajas.

Recomiendo abordar este proyecto con un colchón financiero suficiente como para poder coger una excedencia o permiso no retribuido junto con las vacaciones, si te es posible, para que tu único proyecto durante el mes de antes (como mínimo) sea tu oposición. Y digo tu oposición, no tu estudio, porque además de estudiar tendrás que moverte, dormir y tener espacio mental de distracciones que te hagan fluir la serotonina.

Una persona que llega al examen descansada, oxigenada, hidratada, con los niveles de glucosa, potasio y magnesio en orden y segura de sí misma porque ha cultivado equilibrio interior, afrontará lo que quiera que el azar le traiga mucho mejor que quien llega desfondado. Por eso, cuando dicen que aprobar es cuestión de suerte, yo matizo: es verdad que aprobar no es sólo cuestión de estudiar. Pero la suerte también se trabaja.